Japón pone rumbo al Oscar con ‘Drive My Car’


Drive My Car, dirigida por Ryûsuke Hamaguchi - Oscars 2022

Drive My Car‘ estuvo a punto de arrebatarle la última Palma de Oro a ‘Titane’. Finalmente se tuvo que conformar con el premio al mejor guion y el FIPRESCI de la crítica internacional. Tras ser coronada recientemente como mejor película internacional en los Gotham, su nominación en los Oscars en la misma categoría se da por segura, pero su victoria en el Círculo de Críticos de Nueva York, que la ha aupado como la mejor película del año, nos hace soñar con la llamada vía ‘Parásitos‘, que no es otra que conseguir la victoria final, no solo en la categoría reina de las estatuillas doradas de Hollywood, sino también en dirección y guion.

‘Drive My Car’ cuenta la historia de Yusuke Kafuku (Hidetoshi Nishijima), actor y director de teatro que está felizmente casado con Oto (Reika Kirishima), guionista. Sin embargo, Oto muere de manera repentina y deja atrás un secreto. Dos año después, Kafuku, incapaz de superar por completo la pérdida de su mujer, recibe una oferta para dirigir una obra en un festival de teatro y conduce hasta Hiroshima. Allí conoce a Misaki (Toko Miura), una joven reservada que le ha sido asignada como chófer. Al pasar tiempo con ella, Kafuku se enfrenta al misterio que dejó su mujer y que tanto lo persigue.

Drive My Car, dirigida por Ryûsuke Hamaguchi
Escena de «Drive My Car», dirigida por Ryûsuke Hamaguchi, una de las películas que brillará en la temporada de premios

Las motivaciones de Hamaguchi para adaptar un relato de Haruki Murakami

Hay tres motivos por los que su director, Ryûsuke Hamaguchi, quiso hacer una película basada en el relato de Haruki Murakami, Drive My Car.

El primero son Kafuku y Misaki y las interacciones entre estos dos personajes tan intrigantes. Todas ellas tienen lugar dentro del coche. Esas charlas me recordaron conversaciones profundas que he tenido que solo surgen en ese espacio tan íntimo y en movimiento. Al estar desplazándose de manera constante, no estás realmente en ningún lugar, y a veces ese espacio nos ayuda a descubrir aspectos de nosotros mismos que nunca hemos mostrado a nadie o pensamientos que no sabíamos cómo verbalizar.

El segundo es que el relato trata de la actuación. Actuar es tener múltiples identidades y es, por así decirlo, una forma de locura aceptada por la sociedad. Trabajar en ello es, obviamente, extenuante y a veces incluso causa que la persona acabe colapsando, pero conozco a gente que no tiene más remedio que hacerlo. Es gente que se cura gracias a esa locura, para ellos es lo que les permite seguir viviendo. Este tipo de actuación como “forma de sobrevivir” es algo que me interesa desde hace mucho tiempo.

El último motivo es el personaje ambiguo que vemos en Takatsuki y la manera en que se representa su “voz”. Kafuku está bastante seguro de que Takatsuki se acostaba con su mujer antes de que esta falleciera, y dice de él que “su capacidad de interpretación era limitada”. Pero un día Takatsuki descubre el punto ciego de Kafuku: “Si uno desea ver en serio a los demás, no le queda más remedio que observarse en profundidad, de frente, a sí mismo”. El motivo por el que este comentario, bastante estereotípico, afecta a Kafuku, es que siente que es una “verdad” que nunca podría haber alcanzado por sí mismo. “Sus palabras resonaron como algo puro, salido del alma. Era evidente que no estaba actuando”.

Al leerlo pensé: “Conozco estas voces. Las he oído en la vida real”. Es más, sabía que, una vez oyes una voz como esa, te resulta imposible volver a ser la persona que eras antes y te sientes obligado a responder a lo que te está pidiendo. El relato no profundiza en lo que ocurre después y sentí que la respuesta de Kafuku quedaba en el aire. Cuando empecé a trabajar en la adaptación de este relato tan plagado de elementos fascinantes mi objetivo era dejar que estas preguntas y respuestas se desarrollaran como una cadena de “voces” que contienen la verdad, como se ve en la historia, hasta llegar a la respuesta final de Kafuku. También quise crear una experiencia que permitiera a la audiencia sentir de manera continua e intuitiva la verdad a través de la ficción que es la actuación.

¿Consigue ese objetivo la película ‘Drive My Car‘? No lo sé. Creo que la respuesta a esa pregunta es algo que no sabremos en mucho tiempo. Lo que puedo decir en este momento es que el tiempo que pasamos grabando fue muy feliz. Todos los personajes, comenzando por Kafuku (interpretado por Hidetoshi Nishijima), expresan dolor, pero lo que yo sentí que emanaba de cada actor durante la grabación fue el placer de actuar. ¿Cuál de los dos acabó captando la cámara? Tengo muchas ganas de ver cómo interpreta y reacciona la audiencia a esta película.

Fuente: Elastica Films
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