La búsqueda de la precisión fue un elemento clave para el departamento de efectos especiales de ‘La sociedad de la nieve‘. Pau Costa es siete veces ganador del Goya, dos veces nominado al Emmy y supervisor de efectos especiales en películas como ‘Terminator: Dark Fate’ (2019), Las resurrecciones de ‘Matrix’ (2021) y ‘Eternals’ (2021), y el tsunami de ‘Lo imposible‘ es otro ejemplo de su trabajo. Señala que, dado que ha trabajado en cuatro de los cinco largometrajes de Bayona, los retos de cada uno de sus nuevos proyectos son cada vez mayores: «J.A. siempre busca el realismo. Por eso, por ejemplo, los aviones se rodaron de la forma más realista posible, con la inclinación exacta, aunque eso supusiera rodar de una forma menos cómoda que otras posibles opciones menos auténticas.»

A lo largo del rodaje de ‘La sociedad de la nieve’ se utilizaron hasta seis tipos diferentes de nieve, según las circunstancias y las tomas deseadas: polímero, plástico triturado, celulosa… Según Costa, «en cada plano teníamos que utilizar un tipo de nieve diferente, pero J.A. Bayona quería nieve de verdad para que los actores sintieran el frío. A menudo traíamos nieve de verdad de la montaña al plató. En una ocasión, incluso transportamos tres remolques de nieve de verdad».

Alejandro López Estacio, jefe del equipo de especialistas, también habla del exhaustivo trabajo realizado, en el que el proceso de documentación fue clave. También destaca que siempre intentaron ser lo más fieles posible al relato de los supervivientes. A la hora de recrear el accidente aéreo, por ejemplo, López Estacio habla de cómo cuando el avión empezó a fallar, «la reacción en cadena que se genera a través de los asientos se empuja desde atrás hacia delante». Teníamos que reproducir todos los efectos de movimiento, velocidad, dirección, levitación y propulsión que se produjeron en el accidente». Para lograrlo, además del trabajo de cámara y los decorados, el sistema de cables fue enormemente importante». El diseño del avión también pretendía contribuir a esa sensación. Bainée añade: «Colocamos todo el fuselaje sobre ‘pulmones’ para poder captar todas las vibraciones habituales de un avión: el despegue, las interacciones con la meteorología…».

Por otro lado, para recrear las avalanchas que sepultan a los personajes bajo la nieve, «se utilizaron cañones de aire para crear la impresión de una explosión. Junto con aire a presión, los cargamos con nieve falsa y otros objetos y los disparamos a la velocidad y en la dirección que queríamos», dice López Estacio. Costa explica: «Colocamos el fuselaje en una plataforma móvil dentro de un búnker de hierro y hormigón. Filmamos la avalancha allí porque era más apropiado cubrir el avión de nieve si estaba bajo tierra». La construcción mecánica de esta plataforma fue uno de los mayores retos para nuestro departamento y, sin duda, una de las tareas más complicadas que he realizado en todos mis años».

Los efectos visuales y el maquillaje de La sociedad de la nieve, dirigida por J.A. Bayona

El maquillaje de La sociedad de la nieve

David Martí y Montse Ribé, maquilladores de efectos especiales y ganadores de un Oscar por ‘El laberinto del fauno’ (2006), dicen que lo mejor de trabajar con Bayona es que «le gusta jugar con todo: realidad, prótesis, digital… Esta combinación de metodologías es la mejor manera de crear efectos para una película». Esta combinación de metodologías es la mejor manera de crear los efectos para una película».

Ambos se encargan de recrear minuciosamente los cadáveres falsos construidos con silicona a partir de los moldes de los actores. En cuanto a este proceso, Montse Ribé lo considera uno de los mayores retos de su departamento: «Hicimos un extenso proceso de documentación bibliográfica, hablamos con médicos forenses… Los detalles son esenciales, por lo que cada uno de estos maniquíes se fabricó de forma artesanal, lo que normalmente llevaría un mes o mes y medio. En este caso, además, sus articulaciones tenían que ser totalmente funcionales en estado congelado, lo que dificulta mucho el trabajo».

David Martí añade: «J.A. nos pidió que les diéramos algo de peso porque los personajes los trasladan de un lugar a otro y quería que el esfuerzo físico de hacerlo fuera realista. Ese peso original de unos 50 kg, sumado al hecho de que ese peso aumentaba cuando se mojaban o se congelaban, hacía que cada muñeco acabara pesando lo mismo que una persona. Moverlos requería un gran esfuerzo y, en general, el rodaje fue tremendamente físico. Seguimos la máxima de que cuanto más reales fueran nuestras creaciones, más creíbles resultarían en pantalla».

Por su parte, Ana López-Puigcerver, conocida por su trabajo en ‘Mientras dure la guerra’ (2019), ‘Julieta’ (2016), ‘Mar adentro’ (2004) y ‘Los otros’ (2001), se encargó de utilizar el maquillaje y la caracterización para describir cómo afectaban a los personajes los 72 días que pasaron varados en la montaña. López-Puigcerver señala: «Más allá de la complicación técnica que puede suponer el maquillaje, lo que nos interesaba era mostrar ese proceso de deterioro progresivo de los supervivientes. Eran hombres muy jóvenes, y a todos les afectó de manera diferente el miedo, el frío, el hambre, la fatiga, la enfermedad… Por ejemplo, el deterioro fue muy diferente entre los que nunca salieron del fuselaje y los que salieron de expedición. El tiempo también cambiaba según las estaciones, y eso también tenía que reflejarse en la película».

Fuente: Netflix

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *