Los que se quedan‘, dirigida por Alexander Payne, nos descubre a un profesor cascarrabias (Paul Giamatti) de un prestigioso colegio americano que se ve obligado a permanecer en el campus durante las vacaciones de Navidad para velar por un puñado de estudiantes que no tienen a dónde ir. Contra todo pronóstico, la convivencia le llevará a forjar un insólito vínculo con uno de ellos, un inteligente y problemático muchacho con sus propios traumas (Dominic Sessa, debutando en la gran pantalla), y con la jefa de cocina de la escuela, que acaba de perder un hijo en Vietnam (Da’Vine Joy Randolph). 

Hace más de una década, Alexander Payne vio una película francesa no demasiado conocida, ‘Merlusse‘ (1935), del aclamado cineasta Marcel Pagnol. «La vi una sola vez y no se me iba de la cabeza», recuerda Payne. El director estadounidense sintió que ‘Merlusse’, que cuenta la historia de los estudiantes de un colegio interno que deben quedarse con un odiado profesor durante un periodo vacacional, sería una gran premisa para una nueva película.

La suerte quiso que no tardara en aparecer un guion en el escritorio de Payne que cementaba la idea para el director. «David Hemingson había escrito un guion para un episodio piloto que se desarrollaba en una escuela secundaria privada, y era maravilloso», comparte Payne. «Le di un toque y le dije: “No me interesa hacer tu piloto, pero ¿qué te parecería escribir un guion para una película basado en una idea distinta?”».

Payne suele escribir sus propios guiones, como en el caso de ‘Entre copas’ y ‘Los descendientes‘, ambos ganadores del Oscar al Mejor Guion Adaptado, y, aunque se involucró enormemente en la concepción y el desarrollo cooperativo de ‘Los que se quedan’, se quedó impresionado con el indiscutible talento de Hemingson y su conexión personal con el material. «David ha hecho un trabajo extraordinario», observa Payne. «Tiene un sentido fabuloso tanto de la estructura como del diálogo».

El piloto original que Hemingson había escrito era sobre una escuela de secundaria en los 80, pero Payne no tardó en desvelarle que la historia concreta que él tenía en mente estaba ambientada una década antes. «Alexander me lo planteó de esta manera: es la historia de personas que se sienten solas en Navidad y el modo en que su relación evoluciona viviendo las diferentes aventuras que van afrontando», explica Hemingson. «Alexander es tan buen escritor precisamente porque es humanista. Siempre quiere contar la historia humana y eso es lo que me animó a hacer. Le agradezco enormemente que me condujera en esa dirección. Quiere ver a la gente en toda su imperfecta gloria plasmada en la pantalla».

Los que se quedan, dirigida por Alexander Payne
Escena de ‘Los que se quedan’, dirigida por Alexander Payne

‘Los que se quedan’ supone la primera película de época de Payne, aunque, según él mismo señala, en cierto modo es como lo que siempre ha hecho. «En cierto sentido, llevo toda mi carrera haciendo películas de los 70», asegura el director. «Me centro en lo que espero que sean historias muy humanas en contraposición a historias de estratagemas, convenciones o ardides. Me gusta tener un protagonista y una historia que se aproximen a la vida real más que a la vida cinematográfica. Además, yo también estudié Historia en la universidad y sigo leyendo mucho sobre esa materia. Ahora veo que hacer películas de época es lo más cercano que se puede hacer a viajar en el tiempo, así que vivir esa experiencia ha sido una maravilla».

Paul Giamatti como el profesor Paul Hunham

Desde la película de 2004 ‘Entre copas’, Alexander Payne y Paul Giamatti esperaban volver a colaborar en un proyecto juntos. «Fue tal vez la colaboración más feliz que he tenido la suerte de disfrutar nunca con un actor, y eso que he trabajado con muchos de nivel extraordinario», dice Payne. «Creo que Paul Giamatti es un grandísimo actor. Lo respeto muchísimo y creo que él ahora también me respeta a mí como director, así como mi sensibilidad. Cada toma de Paul es totalmente certera y completamente nueva. No hay nada que no sea capaz de hacer». A modo de prueba, Payne retó en cierta ocasión a Giamatti a leer la guía telefónica de Omaha ante público en directo en un evento benéfico de Nebraska. Ni qué decir tiene que, nada más empezar, se metió al público en el bolsillo. «Le dije: “¡Eres capaz de hacer que funcionen hasta los peores diálogos!”. Es un tipo brillante y encantador, el ser humano más leído que conozco y, por supuesto, es un placer trabajar con él».

Payne asegura que, aunque habían pasado 20 años, ambos sintieron la misma comunicación armoniosa en el set que compartieron en su momento. «Fue muy gratificante cuando un par de personas del set me hicieron notar que, para darle indicaciones a Paul entre toma y toma, no me hacía falta pronunciar ni una palabra», recuerda Payne.

El polifacético papel de Paul Hunham, un profesor de Historia que no despierta mucha simpatía, pero que no es en absoluto alguien despreciable, fue escrito específicamente para Giamatti. Hunham comenzó su carrera en Barton como estudiante becado a la tierna edad de 15 años y, con el paso de los años, se ha convertido en un estricto fan de la disciplina. «No había dado con el guion adecuado que se ajustara a él hasta este», destaca Payne. «David y yo teníamos a Paul claramente en mente mientras preparábamos el guion».

Los que se quedan, dirigida por Alexander Payne
Paul Giamatti interpreta al profesor Paul Hunham en ‘Los que se quedan’. Favorito al Oscar a Mejor Actor Protagonista

Para Giamatti también era muy emocionante volver a colaborar con Payne y se sintió enormemente inspirado cuando leyó el potente guion de Hemingson. «El personaje era de por sí complejo por el modo en que estaba escrito», dice. «Un guion bien escrito te ayuda a situarte en un lugar donde pueden pasar todo tipo de cosas, y contar con un buen director que no te confine es muy importante. Es una película sobre tres personas totalmente insospechadas que forjan un vínculo al encontrar un terreno y una humanidad en común. También es una bonita historia de autosacrificio, así que espero que la película brinde al público esa sensación de humanidad vivida y que sea reconfortante, en cierto modo».

Hemingson estaba asombrado cada vez que contemplaba a Giamatti transformarse en el personaje. «Paul tenía el control absoluto y dejaba vislumbrar aspectos totalmente íntimos», dice.

El actor asegura que volver a trabajar con Payne fue una experiencia igual de buena que la primera vez, si no mejor. «Diría que ahora es más preciso de lo que era entonces, si acaso, pero también más libre», observa. «Tiene un ojo increíble para los detalles, tanto físicos como de actuación y emocionales, y lo ha aguzado aún más con el paso de los años. Se respiraba una sensación de interpretación profundizada. Es como si hubiera ahondado en lo que ya tenía de bueno. Domina todos los aspectos y presta una enorme atención a todo. Sabe cómo lidiar con cada actor de forma individual, y eso es algo muy poco común. Además, es muy buen anfitrión y se aprende el nombre de todo el mundo, incluidos los extras. Hay muchísimas cosas que se le dan extraordinariamente bien».

Giamatti también afrontó el papel desde un gran amor por la historia antigua, como su personaje, así como con una íntima comprensión del mundo académico. Eso se lo debe en parte a su padre, A. Bartlett Giamatti, que fue presidente de la Universidad de Yale. La atención al detalle de Giamatti en su semblanza ayuda a pintar un vívido retrato de Paul Hunham. «Fui a una escuela secundaria privada como la de la película», comparte. «Mi padre era profesor. Mi madre era profesora. Mis abuelos fueron todos profesores. Todo el mundo en mi familia es profesor o académico. Es un entorno que entiendo y con el que guardo una íntima relación. También he leído algunos de los textos que menciona el guion. He pensado mucho sobre mi pasado y la gente que he conocido en el pasado. Gran parte de mi preparación la he sacado de eso. Mi personaje es un tipo estirado, pero tiene sentido del humor. En la mayoría de los casos es a costa de otra gente, pero a mí me parece divertido».

El productor Bill Block describe el personaje como «un gran profesor y un artista fallido». Lo que Hunham no ha logrado con su chispa y su inteligencia ha hecho de él un cascarrabias torturado. «Lo mejor de la interpretación de Giamatti es lo que brinda al arco de buscar y realizar la vida interior de Hunham». El productor ejecutivo Tom Williams añade: «Lo que Paul aporta es la capacidad de dotar al personaje de tristeza y humor, además de la esperanza que él mismo no se permite disfrutar. Pero el suyo es un viaje hacia un lugar esperanzador».

Da’vine Joy Randolph como Mary Lamb

Con Giamatti ya fichado, comenzó la búsqueda de los otros dos personales principales «que se quedan». La jefa de cocina Mary Lamb, interpretada por Da’Vine Joy Randolph, lleva mucho tiempo trabajando en la escuela. Su único hijo, Curtis, fue un buen estudiante en Barton gracias a una beca. Mary no tenía dinero para mandarlo a la universidad, así que, cuando fue alistado, Curtis, a diferencia del resto de sus compañeros de clase, no pudo pedir aplazamiento por estudios. En Vietnam, muere en combate. Años antes, el prometido de Mary había muerto en un accidente, así que estas son las primeras Navidades en las que se siente verdaderamente sola.

En los primeros compases del proceso de desarrollo, Hemingson le planteó a Payne hacer la película dividiendo el protagonismo entre tres personajes, con la incorporación de Mary Lamb. Muchos de sus rasgos están parcialmente inspirados en la propia madre del guionista. «En lo referente al dolor, la feroz dedicación y la inquebrantable fe, que, en el caso de Mary, se viene abajo trágicamente», señala. «Mary se ha visto privada de todo aquello por lo que vivía y Da’Vine ha logrado transmitir eso con matices, dolor y belleza, pero también con ese sentido tan seco de la comedia que comporta. Creo que donde Alexander resulta tan brillante y donde Da’Vine ha hecho un trabajo tan increíble es justo en que todos estos personajes encuentran nodos de revelación y tristeza, pero también trascendencia y comedia a medida que ahondas y repites ese ciclo. Es como pelar una cebolla constantemente, y Da’Vine lo hace de un modo exquisito en esta película».

Los que se quedan, dirigida por Alexander Payne
Da’vine Joy Randolph interpreta a Mary Lamb en ‘Los que se quedan’. Favorita al Oscar a Mejor Actriz Secundaria

Payne había visto a Randolph en la película Yo soy Dolemite, que protagonizaba junto a Eddie Murphy, y pensó que sería perfecta para el papel de Mary. «A menudo, a la hora de elegir actores para papeles dramáticos, me gusta contar con profesionales que tengan destreza cómica, porque son capaces de interpretar la emoción sin conferirle un aura deprimente», dice. «Los actores de comedia tienen un sentido del ritmo que mantiene las cosas vivas sin restar peso a las emociones. En Yo soy Dolemite, Da’Vine actúa de un modo tan convincente y es tan divertida que yo ya estaba predispuesto a elegirla. Cuando nos vimos cara a cara para el papel, me enamoró al instante».

Ese primer encuentro fue igualmente gratificante para Randolph. «Alexander es un maestro combinando comedia con dolor y drama», dice. «Tras nuestra conversación, me di cuenta de que la humanidad es el motor que le inspira. Ha sido una experiencia maravillosa trabajar con él. Tiene un inmenso conocimiento sin resultar intimidante. Es un auténtico apasionado de esto y, en ocasiones, se le ve exultante entre tomas y se pone a bailar, sonreír o aplaudir como un crío. Me parecen gestos de gran humildad. Este trabajo puede ser muy árido, así que ese espíritu joven, esa auténtica pasión y ese amor por lo que hace es uno de los ingredientes principales que hace que sus proyectos sean tan excepcionales. También tiene una sensibilidad colaborativa muy sólida, y eso me encanta».

La actriz asegura que se sintió atraída por el modo en que este personaje «mezcla toques salados y dulces, la medicina con el azúcar». Y se explica: «Lo bonito de esta película es el modo en que trasciende el edadismo, el racismo y el género. A veces, cuando has tocado fondo, estás abierto a cualquier cosa que pueda suponer un consuelo, sea donde sea. Hasta hablarías con un desconocido con tal de que alguien te escuchara. Por eso, es casi como si el universo hubiera querido que esto ocurriera intencionadamente para que esas personas pudieran mantener esas interacciones».

Para dar vida a la relación entre Mary y Hunham, Giamatti estaba deseando colaborar con Randolph después de haber visto sus anteriores trabajos. «Es fabulosa», dice entusiasmado. «Cuando Alexander me dijo que iba a darle el papel a Da’Vine, me emocioné mucho. Y ha cumplido todas mis expectativas. Es muy creativa e increíblemente divertida. Pero, además, ha creado de esta mujer un personaje asombroso, alguien lleno de matices y capas. Es una auténtica joya de un talento increíblemente colorido».

«Ha sido una maravilla trabajar con Paul», dice Randolph, devolviéndole el cumplido. «Es un ser humano único, no solo por su forma de ser, sino por lo que aporta. Estos tres personajes son ovejas negras, cada uno a su modo. Nos convertimos en una familia nada ortodoxa de auténticos desconocidos; nos necesitamos y todos sacamos algo de cada uno de los otros. Aportar los matices fue precioso, y Paul me hizo sentir muy cómoda actuando y probando todo lo posible».

Fuente: Universal Pictures

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *