Ethan Coen y Tricia Cooke, guionistas de ‘Dos chicas a la fuga‘, pretendían que la películas pareciese cutre y desastrosa en el espíritu de una serie B, sin que pareciese mala ni se le viesen las costuras. Había que conseguirlo manteniendo la sensibilidad juguetonamente subversiva y el humor a veces juvenil de la película.

Coen y Cooke habían proyectado ‘Zola‘ para ver la interpretación de Colman Domingo y habían quedado impresionados por la simetría de la fotografía saturada de color de Ari Wegner y la historia pulposa y oscuramente cómica. El siguiente proyecto de Wegner, ‘El poder del perro’, de Jane Campion, acababa de estrenarse y tenía una estética completamente diferente que servía a la historia de esa película.

Según Coen, «Zola tenía un aspecto estupendo y también un poco descuidado, pero perfectamente compuesto, fantástico. Me sorprendió incluso que fuera de tan alta resolución como Super 16, cosa que aprendimos de Ari más tarde. Ella no es enemiga del grano. Así que pensamos que quizá también le gustan otros defectos en las películas. Y luego vimos ‘El poder del perro’, que es simplemente pictóricamente hermosa.

Dos chicas a la fuga, dirigida por Ethan Coen
En la revisión de ‘Dos chicas a la fuga‘, Coen y Cooke trabajaron para acentuar el contraste entre sus protagonistas, Jamie y Marian, que tienen diferentes razones para conseguir un coche de alquiler y salir a la carretera. Jamie, un espíritu libre e inhibido, acaba de ser echada de casa por su ex novia y está dispuesta a ir a donde le apetezca. Marian, una mujer seria y estricta, lucha contra una infelicidad más general y espera que un fin de semana de observación de aves en Tallahassee, Florida, le ayude a recuperarse. Marian prefiere ir directamente a Florida, pero Jamie está decidida a hacer que el viaje sea divertido y a conseguir que su tensa amiga se relaje. Como avezada viajera, traza alegremente una ruta en la que se cruzan bares de lesbianas, barbacoas favoritas y extrañas atracciones de carretera.

Naturalmente, surgen algunos conflictos durante el viaje, como la determinación de Jamie de acostarse con su amiga y la incomodidad de Marian con los encuentros casuales. Pero con el tiempo y las extravagantes complicaciones que surgen al descubrir su carga ilícita, su relación cambia de forma de un modo que parece inevitable. «Es una especie de comedia romántica, así que Jamie y Marian son polos opuestos», dice Coen. «El público sabe que van a estar juntos al final de la película. Quiero decir que eso se da por hecho, pero hay suspense en cómo se van a juntar. Y por qué no reconocen aún que son el uno para el otro».

El romance aporta una nota de dulzura a una historia salvaje que comienza con un absurdo y espantoso asesinato y que se vuelve cada vez más disparatada. Cooke comenta: «Era lógico que estos personajes se enamoraran mientras todo este caos se arremolinaba a su alrededor. Era la parte fundamental de la película, y todo lo demás podía ser tonto, violento, absurdo o lo que fuera».

Fuente: Universal Pictures

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