Si la semana pasada, tras analizar la categoría de Mejor Actor Secundario, se evidenciaba que lo de Robert Downey Jr. es ya un Oscar cantado, en el extremo femenino no parece distar mucho la cosa. Tienen que girar mucho los acontecimientos, especialmente en la noche de hoy, puesto que se celebra la 77ª edición de los premios BAFTA, para no ver el próximo 10 de marzo a Da’Vine Joy Randolph levantar la estatuilla dorada que le acreditaría como Mejor Actriz Secundaria por su loable trabajo en ‘Los que se quedan’.

Lo de Da’Vine Joy Randolph es un arrase indiscutible. Ha ganado más de 50 premios de la crítica (con la trifecta en el bolsillo), ha ganado el Globo de Oro y el Critics’ Choice, y es de lo mejor de una de las películas más aclamadas de la temporada con presencia en casi todas las categorías importantes. Randolph encarna el luto materno con una apatía ciertamente carismática que colorea el pintoresco cuadro de personajes de la película de Payne, algo que ha calado en la temporada y que ha demostrado que ese cine novelesco de no ficción tiene aún reconocimiento en términos de galardones. Además, el protagonista de la película, Paul Giamatti, le está peleando seriamente el Oscar al actor que protagoniza la película del año, un indicativo de la fuerza actoral que tiene ‘Los que se quedan’. Randolph es una cara visible de la televisión por ‘Solo Asesinatos en el Edificio’, tiene tablas en Broadway y ya plantó la semilla con su trabajo hace tres años en ‘Dolemite is my name’, por lo que su victoria cumple una lógica de evolución profesional evidente. Incluso la única cosa que podría ser un contra (su condición de nominada primeriza), parece ser insuficiente para no darla como ganadora.

¿Y qué pasaría si los BAFTA esta noche deciden dejar el premio en casa y proclamar ganadora a Emily Blunt? Pues que sería de lo poco que reactivaría la chispa en la carrera de Mejor Actriz Secundaria. La británica es otra que está por primera vez nominada al Oscar gracias a su papel en ese fenómeno mayúsculo que es ‘Oppenheimer’. La fiereza, la lealtad y la vena vengativa de su Kitty Green la han aupado a una nominación más que merecida para una actriz A lister capaz de coprotagonizar un blockbuster de Disney, dar la talla en un gran encargo de estudio o sumergirse en el terror scifi de presupuesto medio. Emily Blunt es ese patrón de actriz al que un Oscar la pondría donde ya merece estar: es divertida, talentosa, eficaz, joven y para los más rancios, su matrimonio con John Krasinski es uno de los más naturales y sanos que esta industria deja ver. No ha fallado ni un precursor, y aunque la crítica prefirió a Randolph y a McAdams antes que a ella, quizá la industria quiera equilibrar las cosas. Hoy juega de local en Londres, un escenario inmejorable para descontarle ventaja a la favorita, y Blunt tiene algo que Randolph no: ella sale en ‘Oppenheimer’.

Nominadas a Mejor Actriz Secundaria en los Oscars 2024: Da'Vine Joy Randolph, favorita al Oscar
Nominadas a Mejor Actriz Secundaria en los Oscars 2024: Da’Vine Joy Randolph, favorita al Oscar

Justo en medio de la categoría, que ni acaba de poder pelear el Oscar de verdad pero que ni mucho menos está de mera espectadora, se encuentra Jodie Foster. Dos días después de que se cerraran las votaciones para nominar en los Oscars, los BAFTA anunciaron sus nominaciones y Jodie Foster no estaba entre las seis candidatas a Mejor Actriz Secundaria. Parecía que Rosamund Pike, Claire Foy o incluso Sandra Hüller firmando un doblete amenazaban el lugar de Foster, pero La Academia suele cuidar de sus leyendas cada cierto tiempo, y Jodie Foster es una de ellas, sin discusión. En cuatro años ganó dos Oscars a la Mejor Actriz, por ‘Acusados’ y por la mítica ‘El Silencio de los Corderos’, ambos cuando no tenía ni 30 años. Es una de las mejores actrices de su generación, y verla nominada 29 años después de la última vez habla muy bien de lo que hace en ‘Nyad’. La sinapsis que genera con Annette Bening en la película es palpable, y su tierna relación de amistad cautivó a los votantes, que han nominado a ambas. Foster ha ganado el Oscar dos veces, y esto es tan bueno como malo, porque no se puede descartar nunca a un icono hollywoodiense, pero ganar un Oscar con Jodie Foster en la categoría realza el valor de ese galardón.

Han pasado casi 40 años desde que Steven Spielberg adaptase ‘El Color Púrpura’ y consiguiese la friolera de 11 nominaciones al Oscar. Ese año, la película no consiguió ganar ninguno, pero cuatro décadas después, la nominación de Oprah Winfrey a la Mejor Actriz Secundaria por darle vida a Sofía tiene resonancia en el presente, y ese remanente se llama Danielle Brooks. Esta nueva versión del musical teatral surgido de la novela homónima de Alicia Walker no cuenta con Spielberg al timón, pero sí que está supervisando como productor. Brooks ha marcado la nominación solitaria de la película, pero su camino ha sido lineal y sin altibajos, teniendo un par de triunfos en el circuito crítico y apareciendo en todos los premios de industria. Tiene una cosa maravillosa a su favor, y es que es la única de las cinco nominadas que ha manifestado abiertamente su deseo de ganar el Oscar, y la honestidad con los premios es algo que siempre rema a favor de obra. Contar con la financiación moral de Oprah y todo lo que esto conlleva, ser ubicada por salir en ‘Orange is the new black’, y que su actuación haya conseguido salvar que su personaje ya fue nominado previamente, son buenos argumentos para pelear el premio. Lo malo, que ella no cuenta con 10 nominaciones más como en 1985, que es primera nominada y que la favorita tiene la misma narrativa que ella, pero más sólida.

Sin duda alguna, fue una de las sorpresas de las nominaciones. America Ferrera se colaba como la quinta nominada al Oscar y daba la sorpresa en el quinteto de Mejor Actriz Secundaria. Solamente había aparecido en los Critics’, y su sitio parecía estar destinado a alguien como Rosamund Pike o Penélope Cruz, pero Ferrera acabó ganándole la partida a una ristra de actrices muy buenas. Suyo es el mejor monólogo de toda ‘Barbie’, y mérito suyo es cuando la película se relaja en lo verosímil y en lo tangible emocionalmente. Es más que obvio que la nominación es un premio por su buen trabajo, pero es algo inviable plantearse que pueda ganar el galardón. Los motivos, más allá de los estadísticos, radican en lo político. Los snubs sufridos por Greta Gerwig y Margot Robbie en Dirección y en Mejor Actriz Principal levantaron ampollas entre la industria, y America se posicionó en contra tildando estas ausencias de ‘increíblemente decepcionantes’. Darle el Oscar a la Barbie latina sería una narrativa sublime, pero la película ha perdido todo su momentum y la competencia es devoradora, más aún cuando se trata de otra ‘novata’.

El curso de los acontecimientos dice que Da’Vine Joy Randolph, favorita al Oscar a Mejor Actriz Secundaria,  va a suceder a Jamie Lee Curtis como ganadora de esta categoría en menos de un mes, pero si los BAFTA son premios lo suficientemente canallas como para dinamitar el reinado de Randolph en la categoría y premiar a Emily Blunt, habría carrera oficialmente. Un doblete dentro de seis días en la gala de los SAG de Annette Bening y Jodie Foster pondría esto definitivamente patas abajo. Que ganasen algo Danielle Brooks o America Ferrera directamente generaría esquizofrenia colectiva. Lo más normal es que se alargue la tiranía de la favorita hasta la noche del Dolby, pero la carrera de vez en cuando quiere ponerse a bailar. La música está sonando hoy en Londres, atentos todos allí.

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